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Ene
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Autismo

El autismo hace parte de los trastornos que impiden el desarrollo. Son trastornos graves y precoces, caracterizados por retrasos y alteraciones de la evolución de los capacidades de las interacciones sociales, cognoscitivas y de la comunicación.

Según la clasificación internacional de las enfermedades y el DSM-IV(Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales Cuarta Revisión), los síntomas que definen el autismo son los siguientes:
- Un comienzo precoz de los trastornos, antes de los 3 años.
- Trastornos graves de las interacciones sociales.
- Anomalías graves de la evolución del lenguaje .
- El carácter limitado, repetitivo y estereotipado de los comportamientos, de los intereses y de las actividades.
- Respuestas sensoriales anormales, por hipersensibilidad o hiposensibilidad.

Está claro, que el Método Tomatis representa solamente uno de los numerosos accesos posibles destinados a la educación del niño autista, y en ningún caso resulta siendo la única solución para tratar el autismo.

No obstante, puede ser un aliado muy útil en la lucha contra este trastorno, porque puede ayudar muy eficazmente a la persona autista en varios aspectos.

En primer lugar, se tiene que hacer un trabajo importante con la voz de la madre: vamos a sumergir de nuevo al niño en el universo intrauterino para tratar de inducir en él, un deseo de comunicar.

Al transmitir la voz de la madre con una gran participación por vía ósea, la idea es despertar en el niño, el conocimiento de un vínculo primordial e indefectible que él tocaría desde el interior.

Es muy interesante observar una gran capacidad de regulación por medio de la voz materna: frecuentemente, el niño se tranquiliza instantáneamente al escucharla, y nos da la impresión de que recuerda y reconoce esta voz.

Concretamente, tenemos que ponernos en contacto con el niño, estimulándolo con un trabajo muy específico por vía ósea. Este trabajo va a contribuir a precisar la definición del esquema corporal, porque la percepción de la estructura ósea hace nacer una conciencia de unidad de la estructura del cuerpo. Además, el trabajo por vía ósea va a aumentar la sensibilidad de las respuestas cutáneas y de esta manera, la conciencia de un revestimiento corporal. Este fortalecimiento de la piel va a su vez influenciar una receptividad más grande a todos los fenómenos vibratorios, y especialmente a los sonidos relacionados con la voz.

Por otra parte, al despertar el contacto cutáneo y por ende táctil, tenemos que estimular el contacto visual, porque existe una especie de analogía funcional entre estos dos sentidos. La mirada se volverá entonces más exploradora, y el niño va a comenzar a “palpar” con la mirada su medio ambiente visual.

Por último, toda la cara se vuelve más expresiva y el niño va a comenzar a utilizar y a dominar los aspectos no verbales de la comunicación, como ciertas mímicas.

Cuando el oído está regulado correctamente por por vía ósea, habrá más desaparición o disminución de los pasos brutales, observados con frecuencia desde una hipersensibilidad hasta una hiposensibilidad auditiva.

En un plano verbal, cuando el niño ya habla , un aumento de la volubilidad aparece, así como una mejoría de las características expresivas del lenguaje, utilizando de una manera más apropiada los contornos entonativos.

Finalmente, este enfoque que es multisensorial, será mucho más eficaz, que la estimulación auditiva, generadora de un aumento importante de los recursos energéticos, permitirá yugular la angustia tan fuerte de la cual sufre el niño autista.

Este modo de acción sensorial es muy importante, porque va a contribuir en el niño a la construcción de la representación de una coherencia de su propio cuerpo, y de sus relaciones con el medioambiente.

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